El poder del pensamiento racional





Miércoles, 30 de julio de 2008




Continuando con la temática sobre el poder del pensamiento racional y su empleo en la reestructuración de la autoimagen:


Una de las razones por las que no se suele reconocer la fuerza del proceso de la racionalización consiste en la escasa frecuencia con que ésta se emplea. 

La siguiente técnica permite detectar el significado de esas creencias personales que nos imposibilitan para actuar con libertad y autenticidad, esas que restringen la manifestación de nuestro ser creador. Uso esta técnica combinada con la flecha descendente, como parte del proceso lineal que prosigue a la interpretación de los sentimientos y los pensamientos automáticos en situaciones como la locura obsesiva, la timidez, el miedo a socializar, la cobardía para pelear por los sueños, la pasividad, y otras muchas conductas de inhibición.




EJERCICIO PRÁCTICO Nº5

Identificación y corrección de supuestos personales erróneos - autocreencias negativas





Trate de representarse la creencia que tiene sobre su misma persona, o la que posee respecto al mundo, o la que concierne a otro u otros individuos, esa misma creencia que permanece oculta bajo las sombras de su conducta. ¿”Acontece siempre algo” que le haga perder la oportunidad de alcanzar el objetivo, en el preciso memento en que le parecía que el éxito iba a estar de su parte? Quizás se sienta usted, en su interior, “Indigno” del éxito, o puede ser que, de manera secreta, crea que no merecía la obtención del mismo. ¿Se siente usted fácilmente incómodo cuando se halla rodeado de gente?

Quizá usted se crea inferior a esas personas, o puede ser que los otros individuos, por sí mismos, se muestren hostiles e inamistosos con respecto a usted. ¿Suele ser presa de ansiedad y de temor, sin razón fundamental, en situaciones relativamente seguras? Quizá crea que el mundo en que vive le es hostil y se le muestra inamistoso, que es un “lugar” lleno de peligros o que usted merece un castigo.

Recuerde que tanto la conducta como los sentimientos manan de la fuente de su creencia. Para extirpar la creencia responsable de su conducta y sentimientos, procure preguntarse constantemente: “¿Por qué?” ¿Hay alguna tarea que a usted le gustaría ejecutar, algún medio en el que usted le gustaría manifestarse, pero ante los cuales retrocede sintiendo que “no puedo hacerlo”? Demándese, entonces, “¿POR QUÉ?”
“¿Por qué creo que no puedo hacerlo u obtenerlo?”


Luego pregúntese “¿Se halla basada esta creencia en un hecho real o en una suposición, presunción o conclusión falsa?”


En seguida, hágase las preguntas siguientes:

1. ¿Existe algún motivo racional que me haga mantener esa creencia?
2. ¿Estaré equivocado con respecto a esa creencia?
3. ¿Llegaría a la misma conclusión acerca de otra persona en una situación similar?
4. ¿Por qué debo continuar desempeñándome y sintiendo como si ello fuera verdad si no existe ningún buen motivo para creerlo?
No intente pasar sobre estas preguntas como “por casualidad”. Deténgase en ellas. Piense arduamente en las mismas. Logre un estado emocional acerca del contenido que encierran. ¿Puede observar que se ha engañado y vendido a sí mismo, no a causa de un “hecho”, sino sólo por la influencia que ha ejercido sobre usted una creencia estúpida? Si ello es así, procure alcanzar cierto estado de indignación e inclusive de enfado e ira con respecto a esa falsa creencia. Tanto la indignación como el enfado y la ira suelen a veces actuar como liberadoras de las falsas ideas.





El motivo racional que puede hacer efectiva la transformación de la creencia y de la conducta deber ir acompañado de un profundo sentimiento de deseo.



EJERCICIO PRACTICO Nº6
La fuerza de lo profundamente deseado


Preséntese a sí mismo cómo quisiera ser y con lo que deseara tener, y hágase la presunción por un momento de que todo ello es posible. Desarrolle un profundo deseo para obtener estas cosas. Conviértase en un entusiasta acerca de ellas. Insista, y déjelas persistir en su mente. Sus creencias negativas del presente fueron formadas por ideas y sentimientos. Genere, pues, bastante emoción o procure arraigar nuevos sentimientos en sus nuevas ideas y extirpará pronto sus antiguas y falsas creencias.

Si usted analiza ello, hallará que está empleando un método que ya había usado anteriormente: la preocupación. La sola diferencia consiste en que usted va a cambiar los objetivos negativos por los positivos. Cuando se preocupa, lo primero que hace es forjarse en su imaginación un cuadro mental muy vívido de alguna consecuencia visible e indeseada,
pero usted debe tratar de insistir “en el resultado final”. No trate de esforzarse ni de emplear la fuerza de la voluntad, pero insista –insista y torne a insistir, insista siempre- en representarse mentalmente el fin deseado como una “posibilidad”. Usted jugará, entonces, con la idea “de que ello puede acontecer”.

La constante repetición y continuo pensar en los términos de “las posibilidades” harán que el resultado final se le aparezca con mayores visos de realismo. Luego de transcurrido cierto tiempo se generan automáticamente las emociones apropiadas. El miedo, la ansiedad y el descorazonamiento son emociones apropiadas al resultado que no se desea, y respecto al cual usted se está preocupando.

Ahora, transforme el cuadro mental del objetivo a alcanzar, y podrá usted, con idéntica facilidad, generar las buenas emociones que han de conducirle al fin deseado. La constante representación que se haga a sí mismo y la continua insistencia que observe respecto al fin deseado, hará también que se produzca dentro de usted la idea y el sentir de la posibilidad de que le parezca más real y, a través de todo ello, se generarán automáticamente las emociones apropiadas de entusiasmo, alegría, valor y felicidad que han de conducirle, indefectiblemente, a la consecución del fin que usted ansía.

“Al ir formándonos de los „buenos‟ hábitos emocionales y al ir desprendiéndonos de los „malos‟, dice el Dr. Knight Dunlap, tenemos que tratar, en primer lugar, los hábitos de la idea y de la ideación, „ya que el hombre piensa como siente y le sugiere su corazón‟.




  • Su mecanismo automático puede trabajar tan fácilmente como un “mecanismo de fracaso” o como un “mecanismo de éxito”, y que ello dependerá, exclusivamente de los datos que le proporcione para elaboración y de los objetivos que usted se proponga alcanzar. El mecanismo automático es, básicamente, un mecanismo dedicado a la persecución de objetivos. Las metas que se propone alcanzar son para servir a usted. Muchos de nosotros, aunque de manera inconsciente e involuntaria –debido a que solemos mantener actitudes negativas y nos representamos habitualmente en nuestra imaginación sólo los fracasos-, le proporcionamos al mecanismo automático nada más que los datos con que éste elabora las frustraciones.


Actualmente alimento mi mecanismo creador con pensamientos constructivos, básicamente visualizo mi ser ideal con bastante detenimiento y los anhelos que con más ardor deseo satisfacer.



  • La tarea más importante de la mente racional consciente consiste en formar conclusiones lógicas y correctas. “Fracasé una vez en el pasado, así es que, probablemente, tornaré a fracasar en el futuro”. Pensar así, no es, desde luego, lógico, ni racional. Llegar por adelantado a la conclusión de que “no puedo” o “no podré”, sin siquiera intentarlo y sin tener la evidencia de lo contrario, no es un concepto racional. Sería la mismo que el caso del hombre a quién se le preguntó si podría tacar el piano. “No sé”, contestó. “¿Qué quiere decir con que „no sé‟?” “sencillamente, que no lo he hecho nunca”.
Ya no le tengo miedo al futuro, creo en mis capacidades, me he preparado para manejar el éxito y ya estoy entrando en el terreno de juego en el que desde hace años he querido estar.

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