Visión global de la Afectividad




Lunes, 01 de noviembre de 2010







Tema 2


La dimensión afectiva



Ficha 2.1


Visión global de la Afectividad





1. Planteamiento de la Ficha y Objetivos a conseguir.

Planteamiento:

Hemos comprendido a lo largo del trabajo personal de las fichas realizadas que las carencias y alteraciones en el mundo afectivo de la persona humana pueden desencadenar, junto con otros factores, la AMS. La afectividad es una dimensión de particular importancia en la configuración y expresión de la identidad sexual. Ser amado es el primer paso para que la persona pueda reconocer su propia identidad y valorar la identidad del otro sexo. Conocer el papel de la afectividad en las distintas dimensiones de la persona humana ayuda a prevenir y a restaurar las heridas emocionales, mejorando la capacidad de relación con uno mismo y con los demás.




Objetivos: 



1. Comprender que la persona humana crece y se desarrolla en plenitud siendo amada y amando desde su concepción[1] hasta su muerte natural. 
2. Aprender a integrar la afectividad en las diferentes dimensiones de la persona humana.
3. Comprender la importancia de restaurar las carencias afectivas a través de la educación de los afectos.



2. Exposición del tema. 




Esquema:







  • El Amor es una experiencia universal. La relación entre persona y amor
  • Definición de Afectividad. Tipos de estados afectivos. Diferencias entre la vida afectiva animal y la afectividad humana
  • El mundo afectivo en la infancia y en la adolescencia
  • Dimensiones de la persona humana y su relación con la afectividad
  • La base biológica de las emociones
  • Recursos educativos de la afectividad
  • La afectividad y la AMS



1. El Amor es una experiencia universal. La relación entre persona y amor.


“La experiencia del amor, en particular la experiencia como modelo del amor entre hombre y mujer se presenta como un camino universal para comprender lo que es propiamente humano. Ningún hombre, por encima de toda raza, cultura, etnia, religión, edad o proveniencia geográfica es extraño a la experiencia del amor: Ésta afecta a todos y es propia de todo hombre y de toda época”[1].

De esta manera, la experiencia universal del amor nos lleva a superar toda división entre personas. El amor tiene la capacidad de revelar la verdad fundamental sobre la naturaleza humana:


LA RELACIÓN ENTRE PERSONA Y AMOR

Cada persona humana es un ser único, original e irrepetible, pues cuando muere algún varón o mujer no hay ninguna otra persona humana que pueda volver a ocupar su lugar. Cada uno de nosotros necesita para existir ser amado desde su concepción[2] hasta su muerte natural. Por lo tanto, no hay experiencia humana, que no sea al mismo tiempo una experiencia afectiva.

El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para si mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente[3].

Por lo tanto, existe una relación íntima entre la persona y el amor que ayuda a comprender el misterio de la persona humana. El amor es la única manera de llegar al corazón del hombre. El amor constituye la única manera de conocer a otro ser humano hasta lo  más profundo de su interior. El amor es tan importante que la persona vive para ser amada y poder amar. En ocasiones, somos capaces de hacer cualquier cosa por sentirnos amados. Si la persona humana no percibe que es amada, puede llegar a creer erróneamente que su vida carece de sentido. No todos los amores son verdaderamente humanos. Aprender a distinguirlos es fundamental para el desarrollo armónico de la personalidad.

Sin embargo, a la persona no le basta cualquier amor, necesita un Amor Verdadero que lo reconozca como único y valioso para los demás.

El amor humano es sensible y espiritual al mismo tiempo. No es por tanto una simple efusión de instinto y de sentimiento, sino que es también un acto de voluntad libre dirigido al bien de la persona amada. El amor es la tendencia que nos lleva a la comunión con el otro y a querer su bien. El modelo de amor en la naturaleza humana es el amor entre un hombre y una mujer. La diferencia sexual humana representa una invitación rotunda al encuentro y a la comunión constituyendo una vocación. El amor entre un hombre y una mujer unidos en matrimonio tiene además estas características: es total, fiel y exclusivo y fecundo (abierto a la comunión interpersonal y al don de la vida).

 Desde este amor entre varón y mujer (amor esponsal) van creciendo los demás tipos de amores: hacia los hijos (filiación), hacia los hermanos (fraternal) y hacia los amigos (amistad).

El amor implica sobre el otro un reconocimiento de la bondad de su existencia. Los primeros que muestran el amor a un hijo son los padres. Los padres al poner un nombre a la niña o niña reconocen su singularidad como varón y mujer, y están exclamando: Es bueno y hermoso que tú existas. El amor paterno y materno genera en el hijo el deseo de vivir y le empuja a formar su identidad como varón o mujer, vinculándole a un parentesco (a su familia concreta) y a una determinada generación histórica.

¿Qué sucede cuando los hijos no han experimentado ese amor que implica pertenencia y vinculación? El hijo que no experimenta o percibe, por muchos motivos, que sus padres le desean y quieren va creciendo como un árbol con las raíces al aire. No tiene donde agarrarse para crecer. Pierde la memoria de su origen y queda desorientado en sus metas experimentando profundamente la soledad.

 Aquellos chicos y chicas que han desarrollado la AMS, cuyo temperamento es más sensible y débil que otros, intentan compensar su falta de amor entregándose repetidamente a relaciones afectivas personales, que simulan el amor, pero sólo son la búsqueda de una intimidad ficticia, buscada obsesivamente. El “otro” no es verdaderamente otro, es el parecido a mí, el espejo de mi propia soledad. El desarrollo de la AMS nos impide amar.

La AMS impide que se pueda amar con un amor humano porque contradice los medios y los fines del amor humano, cuyo modelo originario es el amor entre hombre y mujer.

La buena noticia para todos es que es posible aprender a amar, es posible aprender a perdonar, es posible reconciliarse con la historia pasada porque todos los seres humanos, padres, hijos, hermanos, novios, etc., existimos por causa del mismo Amor. La fuente del Amor es la misma para toda la humanidad, es la fuente de la Misericordia. Además del amor natural de los padres hacia el hijo, todavía hay otro amor más grande, un Amor Primero que nos ha pensado desde toda la eternidad y nos ha regalado la vida como un don, como un regalo.

Fijaros, no somos fruto del azar o de un destino ciego. ¿Por qué existimos?.Podríamos no haber sido concebidos y sin embargo hemos recibido el don de la vida. Nadie ha podido decidir sobre su propia existencia, Nadie nos ha preguntado si queríamos nacer. Porque la vida aparece como un don.  Hay padres que quieren tener hijos y no pueden, incluso a costa de cualquier método de fecundación. Sin embargo, tú y yo hemos sido llamados a la existencia y llevamos un nombre. ¿Quién tiene la capacidad de convocar a la existencia? ¿La tienes tú, acaso la tiene alguien muy importante que conozcas?

No te preocupes si no conoces la respuesta por ahora. Ya la descubrirás.

Solamente  ten en cuenta que para sanar cualquier herida emocional de la persona y por supuesto la AMS, hay que recorrer en el proceso de Terapia de la Esperanza el camino inverso de la existencia personal, recuperar el momento donde se te negó el deseo de que existieras, o el momento de tu vida donde apareció el sentimiento de no ser amado y rechazado, el momento en el que sentiste que eras diferente a los demás.

Comienza por dejarte amar. Déjate consolar[4]. No te preocupes si lloras. Llorar es uno de los sentimientos privilegiados del ser humano. Los animales no pueden llorar. Empieza a tener misericordia contigo mismo. Deja que alguien pronuncie de nuevo tu nombre como si fuera la primera vez que lo escuchas. Has empezado a sanar tu afectividad.

Para los cristianos, “el cristianismo aporta a esta visión universal una luz que desvela el sentido último: La dimensión universal del amor manifiesta su máxima expresión en el amor a los enemigos que no se funda en un principio psicológico, sino en el encuentro con un amor originario que nos precede, que nos ha concedido el don de la vida, el amor del Padre que “hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5, 44ss)[5]”.



2. Relación entre Amor, Persona, Sexualidad y Afectividad. Definición de Afectividad. Tipos de estados afectivos. Diferencias entre la vida afectiva animal y la afectividad humana.


RELACIÓN ENTRE AMOR, PERSONA, SEXUALIDAD Y AFECTIVIDAD

Hemos visto que la persona se reconoce a sí misma en el amor  pero esa experiencia queda inacabada si no culmina en el deseo de devolver ese amor recibido, en la experiencia de poder amar. Para poder recibir amor y poder amar la persona humana necesita de su sexualidad[6], sexualidad que atraviesa a la persona en sus tres dimensiones física, psicológica y espiritual.

 Existe una relación inseparable entre amor, persona humana, sexualidad y afectividad. La persona humana comienza a existir por un acto de amor desde su concepción  modelizada sexualmente como varón o mujer. La afectividad, como facultad de la sexualidad humana, ayudará de manera insuperable a expresar el lenguaje del amor. La afectividad, por lo tanto también participa de las tres dimensiones de la persona humana.

Este lenguaje se trasmite a través de diferentes estados afectivos que son interpretados por un único yo personal. La identidad de la persona no varía ni siquiera por estar durmiendo, enfermo o inconsciente. Puede cambiar, sin embargo, el estado de consciencia sobre nosotros mismos.


        DEFINICIÓN DE AFECTIVIDAD

Por lo tanto, la comunicación de la persona pasa necesariamente a través de  la AFECTIVIDAD, facultad específica de la naturaleza y sexualidad  humana que nos abre los caminos para poder amar, reconociendo y evaluando los estímulos que nos impactan desde el exterior y expresando las vivencias que habitan y se producen en nosotros.

La realidad impacta al sujeto, se impone a él, generando una respuesta, una acción[7]. La afectividad es el modo en que somos afectados interiormente por las circunstancias que se producen a nuestro alrededor.

TIPOS DE ESTADOS AFECTIVOS

Antes explicábamos que la facultad de la afectividad se expresaba a través de unos estados afectivos de distintos tipos que describían la experiencia afectiva: entre ellas destacamos: el sentimiento, la emoción y la pasión. Podemos decir que los sentimientos y las emociones son estados de conciencia.

Sentimiento, emoción y pasión marcan la clásica gradación de menor a mayor intensidad que describe la experiencia afectiva. En un extremo el sentimiento, más tenue y prolongado que la emoción, la cual supone mayor implicación de lo somático (modificaciones de tipo neurovegetativo) y en el otro extremo la pasión que indica una alteración emocional intensa y más persistente que la emoción. Para muchos autores, el sentimiento, al igual que el conocimiento, es intencional porque me informa de una realidad: el objeto de la emoción, de lo real para mí”[8].

“Sentimientos y emociones son motores de nuestro comportamiento que guardan estrecha relación con los procesos cognitivos (conocimiento), volitivos (voluntad) y corporales o biológicos (físicos). El psicólogo M. B. Arnold, en su obra “Emotion and personality” nos ofrece esta definición de emoción: “sentir tendencia hacia algo intuitivamente evaluado como bueno o beneficioso o bien apartarse de algo intuitivamente valorado como malo o penoso”. Simultáneamente a esta atracción o aversión se producen una serie de cambios fisiológicos cuya finalidad estriba en que se pueda llevar a cabo esta aproximación o retirada. Estos cambios fisiológicos tienen características propias que son diferentes de unos estados emocionales a otros[9].

Existen respuestas fisiológicas específicamente humanas como reír o llorar relacionadas con sentimientos y emociones.

Toda emoción es una agitación interior que se produce como consecuencia de percepciones sensoriales, recuerdos, pensamientos y juicios que van a producir una vivencia, unas manifestaciones fisiológicas, un tipo de conducta y unas experiencias cognitivas. Según la clasificación clásica se pueden dividir las emociones en dos grupos:

Concupiscibles o Afectivas: representan la relación que tenemos con algo en la medida que es bueno o malo: el amor, el odio,  el deseo, la aversión, el gozo y la tristeza.

Atraídos por algo que nos parece bueno, experimentamos el amor, que es la primera y más importante emoción afectiva. Si amamos algo, nos movemos hacia ello con la esperanza de hacerlo nuestro, con lo que la segunda emoción experimentada es el deseo. Si a través del deseo llegamos a poseer lo que amamos, entonces sentimos el gozo. Si por el contrario, algo se nos aparece como malo o dañino, lo odiamos o lo despreciamos y, por eso, no tendemos hacia ello con el deseo, sino que más bien nos apartamos con aversión, y si no podemos escapar de lo que aborrecemos, no conoceremos el gozo, sino la tristeza.

Irascibles o Anímicas: Nos ayudan cuando encontramos dificultades en la búsqueda del bien y nos resulta difícil evitar el mal. Hay periodos de extrema dureza en nuestras vidas en los que necesitamos la fortaleza para continuar, nos  ayudan cuando encontramos dificultades en la búsqueda del bien y nos resulta difícil evitar el mal. Empiezan a actuar cuando nos encontramos desanimados: son la esperanza, la desesperación, el temor, la audacia y la ira.

Si deseamos algo difícil de conseguir, surge la emoción de la esperanza; sin embargo, sentimos desesperación cuando la dificultad parece insuperable. Experimentamos temor ante el mal que nos acecha; pero surge la audacia para hacerle frente. La última emoción irascible es la ira, que brota cuando vemos amenazado el bien que queremos. Sin embargo, las emociones más irascibles están subordinadas a las afectivas, porque cobran sentido cuando la adversidad o el desaliento hacen peligrar nuestra búsqueda del bien[10].

Esta descripción nos recuerda la importancia de una formación apropiada para nuestro crecimiento interior. Las personas con una conciencia bien formada sienten fervor para lo realmente bueno; del mismo modo que aborrecen con fuerza el mal y la falsedad. Crecer en bondad requiere aprender amar lo bueno y odiar lo malo.

DIFERENCIAS ENTRE LA COMUNICACIÓN AFECTIVA DE LOS ANIMALES Y LAS PERSONAS

Tanto por el modo, como por los contenidos, como por la intencionalidad la comunicación afectiva es distinta en la persona humana con respecto a los animales. La vinculación afectiva de la persona con los animales es de dominio no de igual a igual. La palabra domesticar está relacionada con la palabra latina dominus que significa señor.

 “La comunicación de la persona con el mundo objetivo, con la realidad, no es solamente física, ni tampoco únicamente sensitiva como en los animales. En cuanto sujeto, la persona humana se comunica con los otros seres por medio de su interioridad. El hombre no sólo percibe los elementos del mundo exterior y reacciona frente a ellos de forma espontánea o mecánica, sino que en toda su actitud en relación con el mundo tiende a afirmar su propio yo. Su naturaleza comprende la capacidad de autodeterminación que se manifiesta en el hecho de que el hombre al actuar elige lo que quiere hacer”[11].

La persona humana, a diferencia de los animales, tiene conciencia de sí misma y capacidad de sentido de trascendencia. La  finalidad de la conducta aparece en la vida animal de un modo distinto que en la persona humana. La persona humana tiende en todas sus conductas a alcanzar el bien aparente para conseguir la felicidad. Ese bien buscado puede ser verdadero o solo en apariencia. Para que el bien sea verdadero la conciencia tiene que formarse adecuadamente.

Además, la conducta humana va más allá de sí misma, trasformando a la persona que actúa al elegir una acción y transformando por tanto a la sociedad. Por ejemplo, una persona que perdona una ofensa se convierte en una persona virtuosa reportando un bien para la sociedad.
Por lo tanto, en el animal hablamos de instintos y de domesticación del y en la persona de motivaciones o tendencias gobernadas por la racionalidad, y de educación de la afectividad humana. 

En los animales no existe una consciencia ni una comprensión de los fines del impulso. La afectividad humana está ligada a la racionalidad, al amor a la verdad y a la belleza,  en resumen a la búsqueda de la felicidad.

 “El ser humano ha encontrado en la afectividad un mecanismo contra la tristeza que nos lanza en busca de la felicidad. Además, la vida afectiva es un índice del grado de perfeccionamiento de la persona y de sus acciones. Los sentimientos y los afectos son un buen termómetro de nuestra felicidad”[12].

Lo importante cuando sentimos agrado o desagrado, alegría o tristeza no es tanto el estado afectivo sino el contenido del afecto (el por qué nos sentimos así). La felicidad humana no depende de sentirnos bien o mal sino de saber si hemos decidido correctamente y esto incluye la parte afectiva. La educación de la conciencia y la ayuda moral va guiando el camino de los afectos.

Los animales no pueden relacionar su percepción anímico-afectiva con el fin último de la búsqueda de la felicidad.


3. El mundo afectivo en la infancia y en la adolescencia


Desde los primeros años de existencia, el niño capta los estímulos y expresa sus vivencias por el sistema emocional. Su clave de conocimiento es afectiva.

El mundo afectivo del ser humano comienza antes del nacimiento con el vínculo emocional que genera la madre con su hijo. Tenemos unos recuerdos afectivos intrauterinos que no podemos abarcar. El hijo escucha desde el seno materno hacia el sexto mes de embarazo, los sonidos, y por supuesto, la voz de la madre y del padre. Especialmente escucha los latidos del corazón de la madre. Son los padres los que van a proporcionar al hijo el amor que necesita para hacerse adulto.

“Las primeras sensaciones del niño son puramente afectivas. El abanico emocional del recién nacido se va desplegando a partir del nacimiento, y la expresión emocional se va organizando entorno a dos polos opuestos, amor-desamor, agrado-desagrado, de modo que a los dos años de edad el cuadro de emociones básicas (miedo, ira, tristeza, alegría) está completado, como nos recuerda la terapeuta Mª Victoria del Barrio”[13].

Cada hijo desarrollará a lo largo de su vida un temperamento original, unos rasgos característicos de predisposición emotiva.
 
               El temperamento se refiere a los rasgos de personalidad “heredados” que se encuentran presentes desde la temprana infancia.  Esto quiere decir que tiene una base genética. Se hereda la predisposición del temperamento, no obstante el temperamento no surge de golpe al nacer. Se va desarrollando y afirmando poco a poco. La educación, el medio ambiente y la libertad del individuo sobre las decisiones, influyen en el  temperamento para encauzarlo y dirigirlo hacia fines más elevados. La integración del temperamento y de todos los demás rasgos y características de la persona determinarán su forma de comportarse y de interactuar con los demás,  constituyendo así  la formación o autodefinición de la propia personalidad. El temperamento no sólo afecta lo que la persona hace, sino también la forma en que lo que hace.
 
El medio ambiente familiar, social, cultural e institucional influirá permanentemente para bien o para mal en el desarrollo y maduración de temperamento del niño.


4. Dimensiones de la persona humana y su relación con la afectividad

Hemos visto que la afectividad es una facultad de la sexualidad humana que le ayuda a expresar el lenguaje del amor, por lo tanto participa de las tres dimensiones de la persona humana.

La psicología que explica la existencia humana ha subrayado que toda imagen del hombre que no considere tres dimensiones o dinamismos –el físico o corporal, el psicológico y el espiritual- incurre en un reduccionismo de consecuencias muy negativas en la práctica psicoterapéutica ¿Cómo es posible concebir un proceso de ayuda a la persona a partir de una concepción que considere al hombre menos de lo que en realidad es? [14].

Para tratar el tema de la afectividad debemos tener un concepto claro de la estructura o dimensiones de la persona humana, ya que la afectividad alcanza y afecta de diferente modo a las tres dimensiones del ser humano (corporal o física, psicológica y espiritual). Estas tres dimensiones se relacionan entre sí y  a través de ellas la persona actúa.

La dimensión espiritual, donde se encuentra la racionalidad (inteligencia, voluntad, y capacidad de elección), gobierna las otras dos dimensiones.

El impulso afectivo puede proceder en ocasiones de la dimensión psicológica, otras de la dimensión orgánico-corporal y otras de la espiritual, influyendo cada una de ellas en las demás y provocando diferentes estados afectivos o sentimientos.




Podemos distinguir los estados afectivos entre sentimientos físicos, aquellos que nos revelan el estado de nuestro cuerpo, son la voz de nuestro cuerpo: indicando sus necesidades, sus carencias, su plenitud.  Por ejemplo el dolor que produce una quemadura, la satisfacción de una comida, la excitación sexual. En estos sentimientos no interviene directamente la libertad humana,  interviene en cuanto a producir la acción de quemarse o comer; los sentimientos psicológicos o psíquicos que están más radicados en el temperamento del sujeto que en los sentimientos corporales, son mucho más subjetivos (el buen humor, que no tiene por qué ser incompatible con un dolor físico, o la conmoción producida por el enamoramiento).

Ni unos ni otros se deben confundir con los sentimientos llamados espirituales, y cuya llegada a la existencia se debe siempre a un motivo y buscan el bien de la persona amada,  por ejemplo la compasión por alguien que sufre o el sentimiento de alegría por el bien del otro[15].

De modo, que cuando nos invade un sentimiento de tristeza, deberemos discernir si su origen está en la dimensión física (por ejemplo a causa de una alteración hormonal) o bien es de  tipo psicológico (un rasgo del temperamento). Finalmente, el sentimiento de tristeza puede ser la expresión de elección de un estilo de vida insano o vicioso que no es tolerado por la conciencia, por ejemplo el hábito de la pornografía que afecta negativamente la vida espiritual de la persona. Una dimensión suele influir en las otras.

La reducción del amor a un sentimiento físico  ha conllevado que toda experiencia sea valorada erróneamente según la intensidad emotiva y placentera que ofrece.



5. La base neurológica de las emociones

Del mismo modo que los sobre los órganos del cuerpo se puede y se debe comprender básicamente su funcionamiento (sistema respiratorio, sistema cardiaco, sistema reproductivo, etc.), también respecto al sistema nervioso es importante tener unos mínimos conocimientos para saber cómo influye sobre los estados afectivos. Repasamos algunos datos sobre nuestra actividad cerebral.

Desde un punto de vista funcional podemos estructurar el cerebro en capas. Una capa más alta, la corteza cerebral, (donde se elabora el pensamiento racional, se integra la información que le llega, se interpreta y se elabora la respuesta más adecuada), una capa media donde predomina el cerebro emocional (regulador de la vida emocional y afectiva), y una capa más inferior, el troncoencéfalo, más automática donde se ubicarían los centros vitales autónomos cardiacos, respiratorios, de vigilia y de sincronización de movimientos.

“La psicología experimental y la neurología han llegado a la conclusión después de largos debates de que en un sentido muy real todos tenemos dos mentes, una mente que “piensa” (racional) y otra que “siente” (emocional), y estas dos formas de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. La mente emocional es mucho más veloz que la mente racional[16].

Aunque a lo largo de la historia se han desarrollado numerosas teorías sobre la activación y aprendizaje emocional exponemos la que consideramos más representativa:

Existe un proceso circular e insistente entre los pensamientos y nuestro estado emocional y viceversa. Entre el estímulo y la aparición de los sentimientos media una evaluación racional  realizada por la corteza cerebral.

Entender estos procesos tiene consecuencias prácticas muy interesantes. El cerebro emocional es el centro productor de placer. El placer puede ser estimulado de dos modos:

Por una parte, todo esfuerzo que lleva consigo la realización de acciones meritorias (de tipo artístico, profesional, religioso, social, etc.) emite desde el cerebro racional al cerebro emocional estímulos que provocan la sensación de placer y bienestar como un mecanismo de recompensa. Incluso las tareas más intelectuales o espirituales resuenan en la parte emocional de la persona.

El otro mecanismo es producido de manera artificial: se trata de una estimulación inmediata y más intensa sobre el cerebro emocional, pero que acaba produciendo una mayor dependencia de los estímulos, junto a una pérdida de sensibilidad que dificulta cada vez más la sensación agradable de bienestar. Éste es el caso del placer asociado a la droga o a las adicciones, cada vez se precisan mayores cantidades para producir la misma sensación placentera[17].

Como conclusión, una hiperestimulación constante de nuestro sistema emocional es insostenible, provoca un derroche de energía que a la larga provoca fatiga mental y física y puede concluir en depresión. Esta descripción está relacionada  con síntomas obsesivos o acciones compulsivas para incrementar el placer afectivo-sexual.

La vivencia de experiencias inadecuadas, hostiles y violentas en la niñez, el estrés ambiental materno y las carencias afectivas pueden cambiar los patrones neuronales y alterar los sistemas de gratificación y compensación afectiva[18]. Esto se observa con frecuencia en los hijos de padres separados o que han sufrido grave estrés emocional por abuso sexual.

Esto es consecuente con los resultados que observamos en los jóvenes en las consultas de Terapia de la Esperanza; uno de los fenómenos más normales al padecer la AMS es la ansiedad que sufren las personas por la necesidad de permanecer en un estado placentero  permanente de gratificación afectiva o sexual, sin tener en cuenta si la persona por la que tenemos esta emoción es la adecuada. Es una especie de “cuelgue o fijación emocional” que genera euforia pero desgasta nuestro sistema nervioso. Reforzar esta tendencia desordenada provoca adicción psicológica, sentimental y sexual al objeto o sujeto que nos provoca placer.



6. Recursos educativos de la afectividad.

6.1 La afectividad y su relevancia ética

La dimensión afectiva es un regalo del que participa la persona humana para salir de sí misma y entrar en comunión con los demás y con el mundo que le rodea.

La persona humana es el único ser que necesita conocer lo que está bien y lo que está mal para alcanzar la felicidad. Es una tarea fundamental en el desarrollo de la persona humana integrar el mundo racional y el afectivo. La persona (varón/mujer) no puede vivir dividido entre lo que siente y lo que debe de hacer. El ser humano sólo será verdaderamente feliz conociendo el bien, deseándolo, eligiéndolo y comprometiendo todo su ser con él. Formar la conciencia humana es una tarea indispensable para reconducir los afectos.

“Al analizar los afectos podemos concluir que la afectividad se trata de un tipo de actividad humana no estrictamente racional ni voluntaria, aunque de hecho los sentimientos y emociones acompañan a todas las actividades intelectuales y volitivas de la persona humana.

Los afectos pasan a ocupar una posición fundamental en nuestra vida, puesto que tanto en el plano teórico como en el de la vida práctica funcionan como indicadores de lo bueno y de lo malo, y consiguientemente como fundamento de las virtudes.  Sin embargo el sentimiento no es el índice último acerca de la moralidad de una acción. Es necesario distinguir entre la sensación de felicidad y plenitud, y la efectiva realización del bien”[19].

Cuando se sustituye la búsqueda objetiva del bien por la vivencia subjetiva podemos caer en el emotivismo y en el relativismo que propugna que todo lo que me agrada es bueno y lo que me desagrada es malo.

Sobredimensionar los afectos en la vida diaria puede ser fuente de trastornos obsesivos y neuróticos. A  menudo confundimos el verdadero amor con la dependencia afectiva, el sentimentalismo o el narcisismo afectivo.

             
6.    La función educadora de la disciplina, del orden, y de la belleza en los afectos.

Hemos visto que el cerebro tiene capacidad de reorganizarse y de plasticidad (capacidad de cambio a lo largo de los años). Nuestro cerebro se reorganiza a merced de estímulos externos e internos que afluyen constantemente a nuestro ser. Nuevos hábitos adecuados (el abandono de la pornografía y la recuperación de lecturas e imágenes que despierten el respeto y la dignidad por nosotros mismos y por los demás, y buenas compañías que nos ayuden con el compromiso de la Verdad, la Vida, la Solidaridad y la Justicia) pueden abrir canales de información afectivos que renueven las experiencias negativas pasadas y modifiquen nuestra personalidad.

El niño necesita para el aprendizaje a corto y largo plazo aprender a controlar sus impulsos emocionales y establecer tiempos de reflexión que favorezcan las elecciones adecuadas. La gratificación de los logros obtenidos a través de la disciplina satisface al sistema nervioso y le predisponen para emprender nuevas tareas. Estas informaciones nos darán pistas para reeducar los hábitos afectivos desordenados.

La gratificación obtenida por la tarea bien realizada servirá de estímulo de recompensa para continuar en nuestros propósitos de sanar nuestra AMS.

Por otra parte, según diversos autores un elemento de mucha importancia como refuerzo en la educación de los afectos es la recuperación del amor por la belleza. La belleza armoniza la personalidad. Muchos de los problemas que afectan la sensibilidad (por ejemplo, las ideas depresivas, la tristeza, la rigidez moral, el victimismo, etc.), provienen de un cultivo descuidado —o de la total ausencia— del sentido estético. A lo bello le corresponde un puesto tan esencial como a lo bueno y a lo verdadero. El mundo de los valores es indisoluble: en la persona se juntan simultáneamente los valores éticos (Búsqueda del Bien), metafísicos (Búsqueda de la Verdad) y estéticos (Búsqueda de la Belleza)[20].

El sentimiento estético es un puente entre el plano intelectual, del que procede propiamente la percepción estética y el plano emotivo, en el que se produce la “resonancia” esencial de la captación estética. De este modo, la belleza es un instrumento de educación de los afectos, suscitando sentimientos nobles y haciéndolos habituales. No puede reducirse toda la educación a belleza (hay también un riesgo de hipertrofia de esteticismo, cuando se descuidan los valores intelectuales o morales o se altera la jerarquía) pero cumple una función indiscutible.

Muchas veces el desenvolvimiento de las capacidades estéticas precede a la educación propiamente intelectual, al contacto con la verdad, e introduce en ella. Como señalaba Don Bosco al hablar de la importancia de la música, del teatro, etc., en la educación infantil:

Estas actividades son un llamamiento a la emotividad y a las facultades espirituales del niño en la edad en que, menos sensible todavía a los estímulos propiamente intelectuales, lo es extraordinariamente a todo lo que habla a su fantasía[21].


7.    La Afectividad y la AMS


Hemos visto como la afectividad cumple una función de particular importancia en el desarrollo de la sexualidad humana. La afectividad es la facultad de la sexualidad humana que nos ayuda a expresar y entender el lenguaje del amor. El amor, inscrito en el corazón humano, se comunica de persona a persona  expresándose a través de su propio lenguaje afectivo. Además, este lenguaje tiene dos modos de expresar su belleza, porque la persona que ama puede ser varón o mujer. Existe un lenguaje afectivo masculino y un lenguaje afectivo femenino.
La sexualidad es una realidad personal que posibilita una forma específica de ver al mundo, captar al otro y darse a sí mismo. El sujeto,  en sus vivencias personales, va imprimiendo su  forma de sentir, y  cuando el desarrollo de su sexualidad  ha sido alterado,  su afectividad corre el peligro de ser distorsionada por factores extraños a su propia realidad personal.

Un ejemplo de una afectividad distorsionada es la AMS.  Ya hemos estudiado  en fichas anteriores que la AMS no es problema sexual, sino un problema afectivo. Los sentimientos de dolor, tristeza y abandono que acompañan a la persona desde su infancia hacen que su  afectividad se rompa y quede desmembrada.

“El chico con AMS es temperamentalmente sensible, tímido, pasivo, introvertido, artístico e imaginativo. Las madres describen a estos hijos como más intuitivos, gentiles y perfeccionistas que los otros hijos. Mientras que el temperamento es usualmente dado biológicamente, algunas de estas características (especialmente la timidez y la pasividad) pueden haber sido adquiridas y pueden ser un síntoma del apego inseguro. Este temperamento sensible e intuitivo hace que la madre se acerque a este hijo en particular, lo que le desvía del camino del desarrollo normal hacia la masculinidad”. [22]

Es importante recordar que el sentimiento de  atracción hacia personas del mismo sexo es la manifestación de un desorden afectivo pero no implica una culpabilidad moral ya que el sujeto vive sus sentimientos de una manera obsesiva y recurrente que no puede evitar en la mayoría de los casos. Si que tiene responsabilidad, en cambio, a la hora de tomar las decisiones oportunas para formar su conciencia y recurrir a los medios adecuados para salir de estos sentimientos y evitar caer en conductas AMS.



QUÉ HACER AL RESPECTO

DESCUBRE EL ORIGEN DE TUS SENTIMIENTOS

Como consecuencia, para abordar en la Terapia de la Esperanza la sanación de la AMS es imprescindible saber distinguir el origen de las emociones y sentimientos que nos afectan.
Para sanar la afectividad en las tres dimensiones de la persona humana, seguiremos unos pasos concretos en el proceso de Terapia de la Esperanza:
Discernir el origen del sentimiento o emoción que nos provoca angustia, tristeza y ansiedad. Si la angustia  tiene un origen somático o psíquico, además del diálogo terapéutico que nos devolverá la esperanza en el cambio y nos abrirá el entendimiento, puede ser necesario una ayuda farmacológica que nos ayude a abrir nuevas conexiones cerebrales e inhibir otras abriendo nuevos caminos de actuación. Si tiene además un origen en un estilo de vida vicioso o inadecuado deberemos fortalecer la voluntad para cambiar esos hábitos.
A medida que las heridas emocionales se curan, los pensamientos obsesivos, las inclinaciones y conductas homosexuales disminuyen, y con el tiempo desaparecen.


En resumen, dentro del proceso de Terapia de la Esperanza de sanación afectiva de la AMS será indispensable integrar simultáneamente en la Terapia de la Esperanza la dimensión cognitiva, la dimensión volitiva  y la dimensión emocional de la persona:

DIMENSIÓN COGNITIVA:

- Convencer a la razón                

 è  Para comprender y aceptar el conflicto           

- Formar y reeducar la conciencia 

è  Para reconocer la verdad sobre la naturaleza y los afectos


DIMENSIÓN VOLITIVA:

- Fortalecer la voluntad               

è Reconducir el ejercicio de la dimensión afectivo- sexual  en el ámbito privado y social

DIMENSIÓN EMOCIONAL:

- Conmover el corazón                
 
è  Para devolver la esperanza y perdonar las ofensas
è  Para cultivar la capacidad de Amor verdadero: Amor de Comunión y Solidaridad.





[1] Melina, L. Por una cultura de la Familia. El lenguaje del Amor. Pág. 76.Ed. Edicep.2009.
[2] Instante en el que queda embarazada la mujer de su hijo; desde el punto de vista biológico momento de la fecundación del óvulo de la mujer por el espermatozoide del varón.
[3] Juan Pablo II. Redemptor Hominis, nº 10.
[4] San Juan de la Cruz exhortaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.
[5] Cfr, Melina, L. Por una cultura de la Familia. El lenguaje del Amor. Pág. 77. Ed. Edicep.2009.
[6] Entendemos por sexualidad el conjunto de características anatómicas, fisiológicas, psicológicas y espirituales que diferencian a cada sexo, y que nos lleva ser y estar en el mundo como varones o como mujeres con capacidad de amor de comunión y de solidaridad.
[7] Noriega, J. El destino del eros. Perspectivas de moral sexual. Ed, pág. 19. Palabra. 2005
[8] Cfr. Ortiz y col. La Persona completa. Textos Universitarios. Pág, 88. Edicep.2004.
[9] Prats, J.I. Afectividad y Familia. Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia, págs. 5-6. 2003.
[11] Wojtyla K. Amor y Responsabilidad. Pág. 30. Ed. Palabra.1960.
[12]García Cuadrado J. A. Antropología Filosófica. Una introducción a la Filosofía del Hombre. Ed. Eunsa, pp.110 y ss. 2003.
[13] Cfr. Ortiz y col. La Persona completa. Pág, 94. Textos Universitarios. Edicep.2004.
[14]En Prats, J.I. Afectividad y Familia. Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Pág. 6. 2003.
[15] Ibidem. Pág. 8
[16] García Cuadrado J.A. Antropología Filosófica. Una introducción a la Filosofía del Hombre. Ediciones Eunsa, pp.110 y ss. 2003.
[17] Ibidem.
[18] Cfr. Ortiz. E y col. La persona completa. Pág. 167. Textos Universitarios. Edicep.
[19] Antropología Filosófica. Una introducción a la Filosofía del Hombre.”, de José Ángel García Cuadrado, Ediciones Eunsa, Navarra, 2003, pp.110 y ss.
[21] Ibidem.
[22] Joseph Nicolosi, Shame and Attachment Loss, Intervarsity Pág. 41.Press 2009,  




3. Preguntas de interiorización y asimilación. 



1. Ideas fundamentales del tema: 


· El amor es una experiencia universal que trastoca todas las dimensiones del ser humano, es la experiencia más placentera de la vida y es necesario para mantener en armonía la propia existencia.



· Existe una relación intrínseca entre amor, persona humana, sexualidad y afectividad; La persona humana comienza a existir por un acto de amor desde su concepción modelizada sexualmente como varón o mujer. La afectividad, como facultad de la sexualidad humana, ayudará de manera insuperable a expresar el lenguaje del amor. La afectividad, por lo tanto también participa de las tres dimensiones de la persona humana.



· La afectividad es el modo en que somos afectados interiormente por las circunstancias que se producen a nuestro alrededor.



· Sentimiento, emoción y pasión marcan la clásica gradación de menor a mayor intensidad que describe la experiencia afectiva.


· Los animales no poseen construcciones complejas en materia de afectividad, sus emociones son guiadas únicamente por el instinto de conservación y no tienden hacia un fin superior; en el ser humano, la afectividad se encuentra condicionada y desarrollada por la racionalidad, lo que le permite manejar construcciones más complejas y detalladas de su sentido de la existencia y de su entorno.



· La estructura afectiva se localiza en la zona límbica del cerebro.


· Dentro del proceso de autoayuda de sanación afectiva de la AMS será indispensable integrar simultáneamente en la autoayuda la dimensión cognitiva, la dimensión volitiva y la dimensión emocional de la persona.






2.¿Te has sentido amado alguna vez con un amor verdadero ¿Por parte de quién? ¿Qué características ha tenido ese amor? ¿Ha sido correspondido por tu parte con amor verdadero? 

Sí, en efecto, he experimentado amor verdadero procedente de mi madre y también de mi abuela, sus sentimientos hacia mí son auténticos, el afecto que me prodigan es desinteresado y genuino. La característica primordial del amor verdadero es que este no busca nada a cambio y que se entrega de manera gratuita y con un amplio sentido del sacrificio y de renuncia. He correspondido a ese amor verdadero, de la misma forma y en la misma medida.





3.¿Qué tipo de afectos y emociones descubres en tu vida diaria? ¿Escribe cuáles te hacen feliz y cuáles no? ¿Por qué? 



Mi vida afectiva y mis emociones están condicionadas por la presencia del TOC, ese problema determina en gran medida la coordinación afectiva y la dinámica de la emocionalidad. Sin duda alguna que las emociones presentes en los cuadros obsesivos y compulsivos son algo muy desagradable pues inhiben las capacidades sociales, muchas habilidades intelectuales y restringen el dominio de la voluntad sobre la mente… entre otras cosas, igualmente molestas.



Las emociones presentes en el TOC son la ansiedad, el miedo y la incertidumbre.


Me hace feliz la esperanza, la perseverancia, el triunfo, la amistad, la caridad y todo lo bueno ya que la emoción procedente de todo eso es la alegría lo que me hace sentir relajado y en paz.



4.¿Te has sentido a gusto contigo mismo cuándo sabes que estás llevado un estilo de vida que respeta tu persona? Explícalo.

Sí, procede de la misma emoción de la alegría, pues la vida sólo tiene sentido y sólo produce gratificación permanentemente cuando se orienta por la senda del bien y la verdad; es imposible vivir en paz consigo mismo cuando se ha elegido como camino de vida la senda de la maldad y la mentira.





5.¿Qué aspectos tienes que poner en práctica para mejorar tu desarrollo afectivo y sanar tu AMS?



He alcanzado un desarrollo y madurez emocional muy alta dado que la misma presencia del TOC indica que se trata de una persona con un sentido moral muy profundo (y exagerado) y con una fuerza de voluntad extraordinaria en materia de conquistar objetivos y controlar las emociones y todos los instintos; también soy un hombre que es más conducido por la razón que por la emociones lo que me hace ser muy eficiente en ese plano.



Mis problemas sin duda que son meramente mentales, pues de la mente parten las emociones y las conductas, mi problema biológico me predispone a actuar como un robot, pero puedo manifestar emociones genuinas y sentimientos de toda índole aunque de una manera muy poco espontánea dado que existe un programa neurológico de hipercontrol y simetría.


Con la desaparición del control mental impuesto por el TOC se abre un panorama nuevo y excitante para mi vida, que espero explorar pronto. En cuanto a la AMS, pues no tengo AMS, pero hay necesidades afectivas insatisfechas relacionadas con la amistad y condicionadas por creeencias erróneas y exageradas sobre las etapas de la vida y el sentido de responsabilidad que se acentúan mucho en el problema de la efebofilia.




4.Ejercicios prácticos para la aplicación a la vida de todo lo trabajado en la Ficha.

1.Observa a lo largo de esta semana tus emociones (ira, miedo, ansiedad, envidia, coraje) y apunta en qué ocasiones suceden. Reflexiona cómo han ido evolucionando estas emociones desde tu infancia y adolescencia hasta el día de hoy. ¿Qué conclusiones sacas? Anótalo en tu cuaderno.


  1. Miedo Todo el tiempo por efecto del TOC
  2. Rabia A causa del estrés que me produce el TOC (permanente)
  3. Culpa Por efecto de la obsesión de hipermoralidad (permanente)
  4. Apatía Cuando ya no resisto tanto combate mental, cansancio
  5. Celos Cuando pienso en gente ordinaria que no tiene TOC
  6. Ansiedad Todo el tiempo por efecto del TOC
  7. Resentimiento Cuando veo todo lo que el TOC me ha hecho
  8. Envidia Al recordar a la gente que vive sin mi problema
  9. Angustia Es recurrente en el TOC a causa de catastrofización
  10. Cariño Cuando veo a mis seres queridos, cuando pienso en mí
  11. Alegría Cuando triunfo sobre el TOC y logro metas
  12. Tristeza Cuando no conquisto un objetivo a causa del TOC
  13. Frustración Todo el tiempo que muchas veces pierdo por el TOC
  14. Coraje Todo el tiempo, pues siempre estoy peleando con valor


Antes de la manifestación del TOC fui un niño muy tranquilo y sociable, cuando esta cosa comenzó a controlar mi mente y mi vida perdí poco a poco el verdadero sentido y significado de estas emociones, fueron configuradas en función del TOC bajo la premisa de la hiperresponsabilidad. Conozco el alcance de estas emociones gracias a la aptitud intuitiva, pero no las he vivido con autenticidad sino mediante la imposición.


La conclusión es que la realización y felicidad plena en mi vida dependen de mi victoria sobre el TOC.




5.Testimonio. 

Estos testimonios de la misma persona nos muestran como el amor hacia la persona amada, cuando deseas su bien, es más fuerte que la inseguridad y el temor y reorienta la dimensión cognitiva y afectivo-sexual. El mismo chico nos cuenta cómo va evolucionando su AMS y la relación con su novia a lo largo de los meses de autoayuda.




Desde esa primera charla había decidido que más tarde que temprano lo tenía que hacer pero no conseguía reunir el valor suficiente. Algunos de vosotros, me animabais a contarlo, pero la gran mayoría me decía que fuera cauto, que esperara aún más. Alguien me animó a que antes de decidirlo, le consultara al padre Antonio y eso hice. Me respondió diciendo que era yo quien tenía que decidir el momento apropiado pero que si "tu noviazgo ha llegado a este grado de amor, madurez y capacidad de acogida del pecado y la limitación del otro", adelante. Muchas veces hemos hablado mi novia y yo de esto, de si somos capaces de aceptar, es más, amar, la cruz del otro. Y ayer me demostró que sí hemos llegado a ese punto.



El sábado había estado con ella e intenté sacar el tema en un par de ocasiones, pero no fui capaz de continuar. Esa noche, no pude dormir, me vi incapaz de contárselo así que decidí dejar hablar a mi corazón y le escribí una carta donde le contaba todo. Ayer quedé nuevamente con ella y se la di. Aún con la carta en el bolsillo me costó un minuto más de sufrimiento, llanto y lucha el dársela. El último minuto de mi lucha en solitario. La leyó del tirón, sin pausa. 


Cuando acabó ni hubo reproches, no hubo angustia, no hubo miedo... lo primero que me dijo fue que ahora me quería más que nunca, que esto lo íbamos a vivir los dos juntos... Tan sólo hubo un comentario que más que reproche era una pena llena de dulzura, dijo. "¿cómo podías siquiera pensar que te podía dejar de querer por esto?" Después de llorar juntos y hablar bastante, participamos juntos de la Eucaristía. Al acabar la comunión, en la acción de gracias la ví llorar. Cuando salimos, le pregunté porque había llorado y una vez más me dió una lección de lo que es amar de verdad, me dijo: "porque me siento muy afortunada de estar contigo". Yo siempre la he querido, pero vivía nuestro amor, como a medio gas, no me daba del todo porque no me sentía sincero con ella y no dejaba que me diera todo su amor porque me sentía inmerecedor de él. Ahora me siento libre de verdad y muy afortunado porque estoy viviendo el verdadero amor de pareja, que creí nunca podría vivir plenamente con mi problema.


El mismo domingo, antes de ir a verla, me sentía inseguro, con miedo. Le pedí a Dios que me diera valor, le recé, una vez más para q ella no sufriera por mi culpa, que no lo merecía. Abrí una página de la Biblia y me encontré con estas líneas del salmo 77:


"Como un rebaño guiabas a tu pueblo de mano de Moisés y de Aarón"


Una vez más, el Señor me ayudaba, me guiaba en la vida como ha hecho siempre conmigo aunque yo no haya podido entender hasta ahora. Ahora he comprendido que mi pasado, tanto sufrimiento, ha merecido la pena para verme hoy como estoy: viviendo el verdadero amor de pareja y el Amor máximo que nos viene de Dios. Esta noche no podía dormir de la felicidad que tenía dentro. Me levanté de la cama, miré a un Cristo y lloré. Lloré no de rabia o de crítica hacia Él como tantas otras veces, sino de agradecimiento y perdón por todo lo que he murmurado. 


26/01/09


Hola a todos! Esta semana iba a ser bastante rutinaria, aunque no por ello, aburrida. Sin embargo, las cosas han ido por otro camino muy distinto al esperado. Sin buscarlo, ha aparecido la oportunidad de comprar un piso en una zona que nos gusta mucho y a un precio razonable (para mí es caro, pero es que para mí todos están sobrevalorados, jeje). Cuando fuimos a verlo mi novia y yo, nos gustó mucho y empezamos a echar números a ver si podíamos pagarlo. 


Le he dedicado muchas horas al tema y esta semana que entra iremos a ver hipotecas a ver qué condiciones conseguimos (si es que nos la dan, porque tal y como están las cosas...) El caso es que ha sido una nueva decisión importante a tomar y no ha sido fácil. Mi suegro, cuando me preguntó por el tema, le di tantos datos que acabó felicitándome por lo bien estudiado que lo tenía (llegó a decir que era una pena el matemático que había perdido el país) De todas formas si nos dan la hipoteca, no hay nada seguro. A raíz del nacimiento de la hija de un amigo mío, hemos pasado mucho tiempo con ellos y otros amigos y todo ha sido alegría y fiestas.


Por lo demás no he tenido muchas novedades. Esta semana no ha aparecido para nada la ams ni mis miedos relacionados y eso me da confianza. Aunque por otro lado, tampoco aparecen sentimientos heterosexuales espontáneos algunos. Pero no me preocupa, ya vendrán.


3/05/09


Hola a todos! Una semana más, cuelgo una ficha en el plazo previsto y eso es ya todo un logro para mí, pues me supone un gran esfuerzo encontrar un rato diario para la ficha. La semana ha sido, una vez más, estupenda. Desde la última ficha, he pasado unos días muy completos, realizando muchas actividades sociales y superándome en ciertas situaciones. He conocido gente nueva, he estado de boda, de fiesta de cruces, de turismo por otra comunidad, con amigos, con primos, con la novia... de todo un poco y en todas las situaciones me he sentido un hombre plenamente sin aparecer para nada la ams, y lo que es mejor: nada de inseguridad, de miedo al ridículo, de apocamiento, de incomodidad, de pensar en el qué dirán... este es uno de los grandes caballos de batalla de mi proceso y lo estoy consiguiendo poco a poco.


Con mi novia, y aunque me parece feo hablar de esto, estoy también genial. Hay muchos momentos en los que el deseo sexual es muy grande y hemos tenido incluso que poner freno en algunos momentos. No quiero estropear esto ahora después de tantos años.



Cuaderno de Cuaderno de David-d 25_ España en: 



Responde: 



1.¿Qué destacas de estos testimonios?


Sin duda que las experiencias de amor verdadero, David ha tenido la oportunidad de experimentar el afecto sincero y desinteresado de su novia lo que le ha dado nuevas perspectivas de vida y un sentido de comprensión más profundo.



2.¿Con qué aspectos de este testimonio te sientes identificado? ¿Por qué?


Con el espíritu de valentía con que David asumió este difícil reto de revelar un aspecto muy íntimo de su ser, me recuerda a mi mismo cuando conté cosas por el estilo a personas en quienes una vez confié, lástima que las cosas no salieron bien, quizá en el futuro lo vuelva a hacer, pero para la próxima estaré más preparado.




3.¿Qué aspectos de este testimonio son “pistas” importantes para tu autoayuda? ¿por qué?



Me llama la atención su sentido de espiritualidad guiado por la religión, me recuerda que yo antes buscaba a Dios de la misma forma, pero, nunca lo encontré, por eso me resulta interesante este tipo de personas, saber que tan auténtico y veraz es su conocimiento de algún ser superior.



Por otro lado, me gustaría creer, pero no puedo, mi cerebro no me lo permite, por la acción del TOC y otros factores soy puramente racional y lo que no es argumentable y probable por este medio es de imposible asimilación para mí. No acepto sensaciones como vía de conocimiento, sólo razones.



6.Ejercicios de Auto Conocimiento Personal




1.Busca un HECHO representativo, pasado o presente, que hayas vivido en tu infancia o en tu adolescencia que haga relación a alguno de los puntos estudiados en esta Ficha y que creas que ha influido en tu AMS.

El problema afectivo que tengo con las mujeres (asexualidad) y con la edad de la adolescencia (efebofilia).




2.Describe tus emociones o sentimientos con relación a este hecho.

Frente a la asexualidad no experimento ningún conflicto, me gusta no sentirme atraído por las mujeres, eso me ha protegido de grandes problemas, pero ese sentimiento de rechazo absoluto no es para nada sano, sin duda que procede de un trauma.



La efebofilia me resulta molesta porque en la filosofía TOC el sentirse atraído por adolescentes es una constante de imperfección y debilidad.



3.Describe los pensamientos automáticos negativos que te vienen a la mente al vivir o recordar este hecho.

Eso te hace semejante a ellos, un ser débil, estás lejos de la perfección, tienes que superar ese problema a toda costa. No es bueno tener sentimientos indeseados, debes entender como funcionan y erradicarlos de una vez por todas. Te estas volviendo ineficiente.




4.Desde lo que has descubierto y aprendido en esta ficha responde racionalmente a cada uno de los pensamientos automáticos anteriores.

Estas fichas no son tratamiento para el TOC, esta cosa tiene nada que ver con problemas afectivos. No puedo usar sustitución de contenidos de pensamiento frente a las obsesiones tal y como se sugiere aquí, porque eso solo abre una brecha infinita que amplia el alcance y persistencia de la obsesión. Jamás hay que discutir con una obsesión, ni buscar entenderla ni mucho menos racionalizarla. Todos mis pensamientos de este tipo (negativos) son obsesiones.




5.Qué resultado se produce en ti al contrastar tus pensamientos y tus emociones y las respuestas racionales. 

Eso solo empeora el problema, hace que el mecanismo obsesivo-compulsivo de mi cerebro se potencie más y más.




6.Escribe 3 acciones, compromisos o actitudes que vas a realizar en esta próxima semana para madurar tu personalidad en este aspecto. 

Para superar la asexualidad y la efebofilia necesito controlar mi cerebro previamente.




7.Revisa si has cumplido satisfactoriamente los compromisos de la Ficha anterior. 

Es mi primera ficha, y este paso no aplica para mí, pues este sistema es un mecanismo de control que fortalece los impulsos compulsivos tan presentes en mí. Igualmente considero que este punto, correspondiente al autorregistro no aplica para mi caso, pues es contraproducente dado que se trata de un sistema de autocontrol disciplinario y psicoanálisis.





7.Recursos para profundizar [1]:

a. Libros o capítulos de libros.



· La persona completa. Capítulo III. Ortiz y col. Textos Universitarios. Edicep.


No cuento con esta bibliografía



b. Artículos.


· Educar la afectividad. Miguel Ángel Fuentes, en:






Es un libro muy largo…




c. Videos:



· Película: Los niños del coro


Básicamente se muestra el conflicto emocional de la separación de los padres y las dificultades propias de la vida en un orfanato. Destaco la implementación de la música como terapia para la curación emocional. 




d. Páginas Web:



· www.jp2madrid.org . Las emociones. Larru, J.D. y Ramos. M.F.



8. Revisión de esta ficha: Aportación personal a la Autoayuda [2]



1.¿Qué añadirías o quitarías a esta ficha de trabajo para mejorar la autoayuda?



Definitivamente hay que revisar la sección de recursos para profundizar, pues los enlaces no llevan a ningún lado. Hay que buscar el video en internet y facilitar el enlace para ver la película online o descargarla, también fijar los extractos del libro concernientes al tema, y ubicar la página con el texto de Larru J.D. y Ramos en el website que sugieren. La información es mejor darla completa o señalar la forma de ubicarla.

2.¿Qué nuevas preguntas, lecturas, artículos,… añadirías?



El contenido de la temática es óptimo y apropiado para una persona con AMS.

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