Luchando contra la obsesión-adicción por la pornografía




Honestamente he estado muy desanimado como para escribir diariamente... hace tiempo decidí que mis escritos jamás serían un valle de lágrimas sino un jardín de esperanza, y que en mi vida jamás permitiría que la autocompasión me atrapara otra vez.  

El otro asunto es que me resulta muy difícil escribir un diario a la fecha actual y a la vez publicar los escritos más sobresalientes de mi viejo cuaderno de terapia, por eso, a veces escribo mis vivencias diarias, y otras veces los escritos de los años anteriores, pero simultáneamente lo veo complicado.

El asunto de la pornografía es lo que más me preocupa... han pasado muchos años y esa obsesión sigue ahí, fastidiando mi vida y ocasionando malestar, en realidad deseo que termine, pero mis esfuerzos no han sido suficientes para librarme de ella de una vez por todas.

No estoy seguro si soy adicto, o si mi interés en ese material es simple reflejo de mi mente obsesiva, como lo he dicho muchas veces, mi realidad solo puede interpretarse en clave de obsesión, de hecho, toda mi realidad es obsesión, muy a mi pesar.

Se podría decir que encajo bien con el perfil de adicto, si hago una revisión detalla de las características, muchas aplican a mi caso... pero, la connotación mental y emocional de ese particular interés no tiene como eje la gratificación sensual, no es en realidad una búsqueda de satisfacer un deseo por experimentar orgasmos producto de un declive psicosexual.

En realidad la connotación existencial que existe con la pornografía tiene que ver con lo afectivo, con conectar de alguna manera con otra obsesión, con los viejos objetivos no alcanzados de mi adolescencia, y es también a la vez, la típica "medicina" para tratar la ansiedad.

La adicción a la pornografía más allá de ser un desajuste psicológico, es en realidad, un problema bioquímico... tenemos un cerebro presionado por la ansiedad que busca estímulos fuertes en el entorno que propicien la segregación de endorfinas en gran escala, con lo cual se puedan alcanzar altos estados de distensión y un notorio sentido de relajación, que contribuyan a descargar un cerebro sobresaturado de información.

Mi historia con la pornografía comenzó a los 18 años, conocí a otros chico de 18 años por internet que me indujo a ese mundo, él comenzó enviándome fotos, y después relacionándome sitios en la web de alto contenido pornográfico, y así comenzó la fea historia de mi conexión con la pornografía gay, sin ser gay terminé enganchándome con eso, y a la vez desarrollé cierto atractivo por los actos homosexuales... de cierta forma fue del detonante del desarrollo de una parafilia y una sexopatía.

Con los años me metí muy a fondo en los contenidos pornográficos, llegué a construir una colección muy exótica de ese material, que era algo así, como un gran tesoro de mi vida.  En realidad por muchos años estuve bastante metido en ese mundo, prácticamente vivía para solo ver pornografía.... a la par de esa realidad estaba en los peores momentos de mi cerebro, muchas obsesiones, muchas frustraciones... un autismo sin control... y todo ayudó a que encontrara en la pornografía un escape, un medio para sentir algún alivio y experimentar el bienestar de las endorfinas.

Cuando ingresé a Es Posible La Esperanza destruí mi colección dispuesto a salir de ese círculo vicioso, a romper con ese mundo, y dí de esa manera mis primeros pasos en solucionar este gran problema en que se había convertido la pornografía.

Lo que hice en ese tiempo fue bloquear los accesos, creé una ruptura pero no compensé la pérdida con algo del mismo nivel, así que el síndrome de abstinencia no se hizo esperar, y la situación no mejoró tanto como quería, además de tener un conocimiento muy limitado del problema, lo cual no facilitó las cosas.

Después de eso recuerdo que la obsesión del VIH me ayudó a crear una barrera fuerte para crear distancia, pues mirar pornografía, normalmente estaba acompañado de la masturbación, y la masturbación conducía a eyaculación, lo que a la vez significaba semen... y en términos de extrema obsesión, bajo la suposición de portar el VIH, eso resultaba muy desagradable y era un detonante muy poderoso para caer en la dinámica circular del trastorno obsesivo compulsivo, lo que resultaba para mí en una terrible tortura.  Por eso, la obsesión del VIH me ayudó a controlar la obsesión por la pornografía.

Cuando pude tomar el control sobre la obsesión del VIH, la obsesión por la pornografía cobró fuerza y revivió como lo estuvo en sus mejores tiempos... sin embargo, muchas cosas habían cambiado y ya no tenía los suficientes recursos para implementar búsquedas y descargar mucho material.

Ante esa situación desarrollé un tratamiento basado en la adicción a las drogas psicotrópicas, porque si hablamos de adicciones, todas tienen una sintomatología muy afín, y hasta cierto punto, el tratamiento suele mantener muchos aspectos en común; de manera que inicié una reducción gradual del tiempo... pasé poco a poco de 8 horas diarias a 6, luego a 4, después a 2, y finalmente a 1 hora; a la par que mantenía experimentos de sustitución de actividades de distensión, nuevos métodos para generar endorfnas, cambios de ambiente, y manejo de todo el cuadro del síndrome de abstinencia.

Todo hubiera funcionado su hubiese contado con apoyo... el haber mantenido esa lucha en soledad, sin la presencia de gente real jamás es beneficioso para cualquier cosa que tenga que ver con superar un problema, en estas cosas se requiere de la compañía y la cercanía de personas competentes... precisamente por eso fue que se crearon los grupos de los doce pasos, en particular, el más conocido de todos: los anónimos (alcohólicos, sexohólicos, ludópatas...) porque pelear una lucha de esas proporciones titánicas en soledad resulta en algo verdaderamente complicado.

De cualquier manera, aunque seguía viendo pornografía, logré distanciarme mucho de esa obsesión, logré tener una vida distinta, pude dedicarme a estudiar y trabajar, comencé a pasar días sin ver pornografía y a manejar con eficacia las "caídas", pude inmunizarme ante la culpa y la vergüenza, superé la obsesión por coleccionar ese material... y conseguí fijar el ver pornografía a un horario y día fijo a la semana.

Cuando volví a tener internet en mi casa, perdí el manejo semanal que había mantenido, y se ha convertido en una asunto de varios días a la semana, con intervalos regulares en la variación del horario... normalmente sería un promedio de 2 horas días... pero he pasado por temporadas en las que transcurren 4 o 5 días sin ver... últimamente la cosa se ha hecho diaria... lo cual me está resultando muy preocupante.

Así que estoy en este momento algo agitado por ese asunto, siento que está obsesión y adicción me quita fuerza, me roba el impulso que necesito para triunfar en la vida, siento en lo más profundo de mi conciencia, que si logro superar esto, podré desbloquear una parte fundamental de mi verdadero potencial para alcanzar el triunfo en esas proporciones épicas que he visualizado muchas veces.

Más lejos de ser una cuestión de dignidad, es en verdad un asunto crucial para la obtención de las metas fundamentales de mi vida, es un reto personal, además que odio más que nada ser esclavo de algo o alguien, quiero ser libre, esa ha sido siempre la premisa de mi vida y uno de mis sueños más nobles, siempre he deseado con todas mis fuerzas ser un hombre realmente libre, y la libertad representa muchísimo para mí.

Ante esta necesidad es importante que encuentre la manera de superar este flagelo... la terapia de aversión poca efectiva me ha producido, como tampoco la de sustitución ya que no cuento con los elementos vitales para lograr esa transición... con solo la fuerza de voluntad no se supera un problema bioquímico... se requiere de más, de elementos que integren una mayor inteligencia... es mi tarea de esta semana descubrir como expulsar la pornografía y el sexo solitario de una vez y para siempre de mi vida.

Es irónico que no experimente atracción erótica hacia ningún sexo, y que en ese sentido sea asexual, pero que a la vez mantenga una mente sexualizada al 100% y alimentada por una gama de imágenes de amplio y fuerte contenido sexual, y que a la vez experimente gratificación por el placer sexual solitario... resulta curioso ¿no?... aunque ya sabemos que las personas autistas vivimos de obsesiones de todo tipo, y que quienes experimentamos altos estados de ansiedad somos los más propensos a usar el sexo como un medio de distensión y compensación.

Voy a necesitar mucho para encontrar la forma de solucionar este problema tan complejo y tan resistente a los cambios, pero tengo la sospecha que lo conseguiré, aunque no será fácil como está demostrado.

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