Domingo, 10 de agosto de 2014

Otra entrada de mi diario, al que tengo un poco descuidado... muchas cosas por contar, muchas vivencias, mucho aprendizaje, grandes lecciones, grandes problemas, caídas, peligros y demás... lo usual... ¿me estoy extrañando de lo usual? jejejej, creo que no.

Me sigue rondando el tema de Juan, el chico gay o bisexual de mi oficina, cada vez nos estamos acercando más y más, y yo estoy siguiendo cierto juego peligroso y confuso, con la gran intención de escuchar de sus labios la revelación de sus intereses sexuales hacia los otros hombres...  ¿con qué propósito? al principio, mi curiosidad, algo muy característico de una personalidad obsesiva como la mía, y después, para poder contarle mi experiencia personal con la terapia reparativa y la realidad del cambio de la orientación sexual porque me gustaría ayudarle a salir de esa adicción al sexo que padece hasta donde me sea posible, y de paso, tal vez ganar un compañero de camino...  sin duda tengo muchas esperanzas, pero también sé que son poco realistas.

Recientemente me comentaba el pequeño Juan que tenía sexo todos los días, lo cual no me sorprendió porque ya había notado que todos los días al mediodía o sale misteriosamente muy rápido aprovechando las dos horas del almuerzo, o se sienta frente a un computador ansiosamente a la muy conocida faena de ligar con contactos sexuales para la noche; tengo mucho olfato para esas cosas porque yo hacia algo muy parecido en otros tiempos, aunque nunca me llegué a ver con otro tipo para tener sexo gay del serio.

No hay duda que Juan tiene un problema de adicción al sexo muy grave, y que es una persona hipersexual, y que su único interés hacia mí es conseguir "desvirgarme", digo todo esto porque sé muy bien que una persona hipersexual y adicta al sexo, que carga con un profundo dolor emocional, es incapaz de ver a las otras personas con ojos de amor y con deseos genuinos de construir un vínculo de intimidad emocional sólido y verdadero.

Han habido momentos en que he experimentado deseos sexuales hacia él, e incluso en mis pensamientos momentáneos se me ha planteado la idea de seguir el juego, y tal vez comenzar pidiéndole que me permita acompañarlo a alguna de sus faenas sexuales para simplemente ver como lo hace y de esa forma sobreestimularme un poco para hacerlo después con él; pero son tentaciones que he conseguido disipar, y no puedo olvidar que sigo teniendo esas parafilias y problemas psicosexuales no resueltos que son la causa actual que aún me ronden por la cabeza ese tipo de ideas locas, e igualmente yo soy culpable de la sobreestimulación de mis tendencias homosexuales por efecto de mi adicción a la pornografía y la masturbación.  ¿No se le puede pedir peras al olmo, no?.

Una situación a la que he de prestarle total atención, es mi adicción a la pornografía que está fuera de control... en verdad ha estado fuera de control desde hace mucho, pero mi gran orgullo me ha impedido aceptar que tengo este grave problema, y por ese orgullo he estado manteniendo la falsa imagen del hombre casi curado de esa adicción, cuando en verdad aún sigo atado a esa esclavitud, ya no tanto como en los viejos tiempos en que andaba enteramente perdido y sólo vivía para ver y coleccionar porno, pero en realidad sí continuo enganchado a ese problema porque sigo viendo porno todos los días, en especial sigo huyendo de mis problemas y las soluciones de los mismos con esa conducta de escape autodestructiva.

Hoy me siento firme y más decidido a superar mi adicción, también a reestablecer mi relación con Dios, y a buscar de corazón y con firmeza el cambio y la curación porque es imprescindible que siga los deseos de mi alma que son la felicidad y la plenitud de vida.

Pendiente el trabajo de curación del niño, aunque terminar de leer el libro sobre adicción al sexo sigue siendo la máxima prioridad.


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